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COLUMNA| Se empató el que no se podía empatar

Por: Nicolás Morales Bustillo – @moriniNMB

El Santa Fe vs. Deportivo Cali de la penúltima fecha resultó en un empate que deja a ambos conjuntos vivos, pero condicionados. Si se mira desde un punto de vista positivo, el cuadro cardenal salió mejor librado, pues ganándole al América en la última fecha, clasifica, mientras que el Cali debe golear a Alianza Petrolera por más de 3 goles y esperar que el duelo de rojos termine en empate. Ahora, si Santa Fe y América empatan, y Cali vence por menos de 3 goles o empata o pierde, el finalista sería el cuadro escarlata.

Así de complicado es que resulta el panorama después de que Santa Fe no lograra consumar una victoria frente al Cali en su último partido en Bogotá por cuadrangulares. Y las opciones estuvieron. El equipo se fue abajo, pero logró empatar yéndose al descanso, se tuvo un mano a mano de Sambueza que no se concretó, otro de José Palacios que entró a desperdiciar una oportunidad inmejorable, hubo un fuerte remate al palo por parte de John Velázquez, que el balón no quizo entrar fue otro cuento. Además de esto, no se supo aprovechar el hombre de más que tuvo el cuadro cardenal durante varios minutos en el segundo tiempo, hasta que el arbitraje horrendo de Nicolás Gallo igualó las condiciones con una roja a Jefferson Duque (pero hay que aceptar, esa segunda amarilla fue de las pocas decisiones acertadas del árbitro).

Hablando de Duque, Santa Fe pierde su 9 referente para la fecha final, por más de que el hombre gol del equipo sea Maicol Balanta, Duque ha sido su socio, y el único delantero de área que ha convertido gol este semestre para el león, pues Federico Anselmo a duras penas ve minutos, y no genera nada en ataque, y Brayan Perea simplemente no da la talla para la Liga Águila. Este empate frente al Cali se paga caro, pues deja al América con las mejores opciones de llegar a la final, y deja a los leones diezmados para ir por la hazaña al Pascual Guerrero.

A fin de cuentas, «el equipo de Harold tiene corazón», como bien le gusta remarcar a la hinchada, pero de corazón no basta para ganar, hace falta el buen juego, y de eso ha carecido el equipo en los cuadrangulares. Un juego «impopular pero eficiente», como se dice por Bogotá, pero se necesita volver un juego con ese mismo corazón y con la efectividad al 100. Todos los pistones deben estar bien aceitados para ese clásico de rojos que definirá el finalista del torneo finalización.

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