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COLUMNA: Balde de agua fría

Por: Nicolás Morales Bustillo – @morini1997 

Si bien a un equipo no se le puede juzgar por la pretemporada que hace, sí podemos sacar conclusiones de la participación de Santa Fe en el Torneo Fox. Pudimos ver a casi todos los nuevos refuerzos, y hubo muchos que gustaron a la hinchada cardenal (caso Banguera, Torijano, Pérez y Arango) por mencionar algunos solamente. Se vio trabajo, y un equipo que poco a poco va engranando las piezas para la temporada 2019, todo estuvo muy bien, muy bonito, hasta la final. Nos enfrentamos a Millonarios y, aunque sea un torneo amistoso, no deja de ser un clásico, y estos siempre son partidos diferentes, los cuales ninguno quiere perder, pero lastimosamente esa fue la cara de la moneda que nos tocó en este enfrentamiento.

Ganamos 3 partidos, hicimos 9 puntos de 9 posibles, superamos a los 3 equipos con más títulos del país, y la hinchada se ilusionó porque se vio un fútbol lindo, algo diferente a lo que estábamos acostumbrados, pero en la final se vivió un deja vu, ese juego atractivo, esas asociaciones, ese estilo diferente, desapareció. Millonarios cambió su manera de jugar a comparación del primer partido y anuló por completo a los cardenales, les cerró líneas de pase, aisló a los jugadores ofensivos del medio campo y mantuvo una disciplina táctica que no le permitió a los nuestros llegar con peligro a su área durante la mayor parte del partido. Nuestros volantes de marca no dieron salida clara, Baldomero fue errático en entrega y en marca, a Andrés Pérez se le vio su faceta de jugador agresivo porque lo superaban en velocidad. Ni el juvenil Pedroza, quien hasta ahora había cumplido y gustado, logró entrar a hacer algo diferente, fue peor que los dos mencionados anteriormente. En fin, Pinto supo como echarle el agua fría a los volantes de Santa Fe, que quedaron paralizados y congelados por el planteamiento del técnico rival.

En esta final no vi ese Santa Fe del resto del torneo. Me pregunto si fue que los jugadores estaban cansados, o si el técnico no supo adaptarse a la situación que le planteó el partido, y me inclino más por esta segunda. Una constante que yo, personalmente, le vi a Guillermo Sanguinetti durante el semestre pasado, su poca capacidad de reacción frente a situaciones adversas, su demora a la hora de hacer cambios, y cuando los hacía eran erróneos, algunas veces. En esta final se vio un poco más de lo mismo, esos fantasmas que esperaba que se hubieran quedado en el 2018 aparecieron nuevamente. Espero que se pueda lidiar con estas situaciones de mejor manera, mas ahora que tenemos una nómina mucho más completa y armada por Sanguinetti y la directiva a su gusto.

No todo es malo, no hay que verlo así. De este torneo podemos concluir que conseguimos un SEÑOR ARQUERO en Geovanni Banguera, que la defensa muestra solidez, y que el tener un jugador como Johan Arango haciendo jugar al equipo nos da un plus a la hora de querer mostrar buen fútbol. Las cosas de la pretemporada acabaron, no de la manera que queríamos, pero el haber perdido la final de este torneo amistoso nos hace abrir los ojos y volver a la realidad de ver que este año que se viene apenas empieza, que el camino es largo, que habrá obstáculos, pero tenemos con que superarlos. Al fin y al cabo, un baño de agua fría cae bien de vez en cuando, es ahí cuando uno queda más despierto que siempre para todo lo que se venga.  

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